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Mostrando las entradas etiquetadas como Hidoi

Día 13. Un día de mala suerte (Escritober 2020)

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       El Behitán rugió. Los soldados de Grond y Lug habían decidido que no merecía la pena luchar por sus reinas y, ante la visión aterradora de aquella bestia, huían despavoridos mientras intentaban esquivar los ataques del armamento de Oseane y los Cinco Tritones, que tenían como misión aniquilar a todo lo que estuviera a su alcance.      Hidoi, transformada en aquel monstruo, rugió con más fuerza, haciendo que el agua del Mar Dagmat se congelase. Daba pasos que hacían que todo el reino temblase. Aharde notaba cómo el suelo de palacio vibraba mientras, llorando, miraba la destrucción que su hermana había causado a la tierra de Boek. Todo esto era porque ella había decidido abdicar el trono, sin pensar ni un solo segundo en las consecuencias. Sabía que, si sobrevivía aquella guerra, los remordimientos le perseguirían por el resto de su vida. Jamás hubiera querido que sus tropas y los habitantes de Grond sufrieran ningún tipo de daño, pero a la vez...

Día 12. Estación favorita (Escritober 2020)

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       Hidoi recordaba cómo Cora siempre recalcaba lo mucho que le gustaba el verano. Según ella, era le época perfecta para volar sobre todo Boek y visitar todos los lugares que aquella tierra tenía por ofrecer. Recordaba la manera en la que las alas de Cora aparecían y desaparecían en su espalda, cuando ella decidía sacarlas para surcar los cielos u ocultarlas para poder estar más cómoda sobre tierra firme.      Estaba tumbada sobre su mullida cama, viendo cómo el sol resplandecía en la superficie del agua. Recordaba aquel día que Cora, agarrándola entre sus brazos, la llevó a volar por las alturas del reino de Lug. Fue la vez que más feliz se sintió en su vida. El sol pegaba pegaba sobre su rostro, mientras que la brisa acariciaba su cabello y el de Cora. Miró a su novia y la vio brillando. Siempre olvidaba que, cuando vuelan, los ángeles brillan si entran en contacto con los rayos de sol. Fue la vez que más guapa vio a Cora, y en ese momento sup...

Día 11. Estrellas Fugaces (Escritober 2020)

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       Tau se levantó de la cama y apartó el libro de las manos de Uvrou, que se había quedado dormida mientras le leía la historia de Boek. Dejó el libro sobre una mesa pequeña que había en el centro de la habitación y miró por la ventana. El Palacio Central de Grond se encontraba en una posición desde la que, en la parte trasera del castillo, se podía ver perfectamente el Mar Dagmat, aquel donde el marido de Aharde y padre de Tau había perdido la vida. Al borde del acantilado desde el que se veía el mar, Tau pudo distinguir la silueta de su madre, sola y sentada en el suelo. Procuró hacer el menor ruido posible y, sin que la anciana se despertase, consiguió salir de su habitación. Decidió no ponerse los zapatos y salir descalzo para evitar cualquier posible ruido.      Bajó las escaleras con el mismo silencio con el que había salido de su cuarto. Los fríos escalones de piedra eran culpables de que casi no pudiese notar sus propios pies, pero eso...

Día 10. Lugar especial (Escritober 2020)

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       Largos años pasaron, en los que Ersta hizo todo lo posible para dejar cada cosa preparada antes de marcharse. La Primera Reina no moriría, si no que dormiría eternamente en algún lugar de Boek para que, si alguna descendiente la necesitaba, siempre pudiese acudir a su ayuda.      —Me tenéis que ayudar —dijo la Creadora a las tres ancianas.      —¿Qué ocurre? —preguntó Uvrou.      La reina se levantó de su cómoda silla y se acercó al tocador que había en su habitación. Se miró en aquel espejo de oro macizo y, tocándose la cara y el pelo, suspiró.      —Creo que ha llegado la hora...      —¿La hora? —preguntó Telyn.      —La hora      —¿Qué hora? —preguntó, confusa, Gemielde.      —Pues la hora.      —¿Esa hora? —interrumpió Uvrou.      —¡Sí! —exclamó, cansada, Ersta— ¡La hora de morir...

Día 7. Cicatriz/Corazón Roto (Escritober 2020)

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       Abrió los ojos y sonrió suavemente. Estaba completamente desnuda, pero cubierta por las suaves mantas características del reino de Oseane. Se decía que aquellas mantas se fabricaban a través de flores de loto, que se secaban y se trataban para otorgarles aquel cómodo y delicado tacto. Olía a lirios y vio cómo, sentada en una silla recubierta de plata con almohadones azules, Hidoi rociaba agua de aquella flor sobre su cuello. La reina estaba desnuda también.      —Buenos días —dijo, con la voz ronca, Cora.      Hidoi se sobresaltó al escuchar su voz, ya que pensaba que todavía seguía dormida. Se levantó de la silla y se acercó a la cama sobre la que estaba tendida su novia y futura mujer y, agachándose lo suficiente como para tener su cara delante, la besó en los labios. El calor del cuerpo de Cora, hasta entonces tapada por la suave manta, chocaba y se fundía con el frío que Hidoi desprendía. Las dos comenzaron un juego de...