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Mostrando las entradas etiquetadas como Gemielde

Día 10. Lugar especial (Escritober 2020)

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       Largos años pasaron, en los que Ersta hizo todo lo posible para dejar cada cosa preparada antes de marcharse. La Primera Reina no moriría, si no que dormiría eternamente en algún lugar de Boek para que, si alguna descendiente la necesitaba, siempre pudiese acudir a su ayuda.      —Me tenéis que ayudar —dijo la Creadora a las tres ancianas.      —¿Qué ocurre? —preguntó Uvrou.      La reina se levantó de su cómoda silla y se acercó al tocador que había en su habitación. Se miró en aquel espejo de oro macizo y, tocándose la cara y el pelo, suspiró.      —Creo que ha llegado la hora...      —¿La hora? —preguntó Telyn.      —La hora      —¿Qué hora? —preguntó, confusa, Gemielde.      —Pues la hora.      —¿Esa hora? —interrumpió Uvrou.      —¡Sí! —exclamó, cansada, Ersta— ¡La hora de morir...

Día 8. Leyenda (Escritober 2020)

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       Tau estaba tirado sobre su cama, que estaba deshecha. Una almohada había caído sobre la alfombra, mientras que la otra se encontraba en el lugar de los pies de la cama. El hijo de Aharde tenía su cabeza apoyada sobre esta última, mientras que, con los brazos extendidos, sujetaba el libro que le había regalado a la abuela de su madre tras su última aventura. El libro, que estaba firmado a nombre de Monaco, fue el que aquel viejo bladsy le había entregado como regalo para Uvrou.      Estaba intentando leer aquel libro de todas las maneras posibles. Empezó de forma normal, pero no entendía las palabras. Decidió leer las palabras al revés, pero seguía sin entenderlas. No era el idioma que se hablaba actualmente en Boek, pero se negaba a darse por vencido.      —¡Uvrou! —gritó Tau.      La anciana, que estaba tomándose un té en la sala que precedía a la habitación del príncipe, escuchó el grito e inmediatament...

Día 7. Cicatriz/Corazón Roto (Escritober 2020)

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       Abrió los ojos y sonrió suavemente. Estaba completamente desnuda, pero cubierta por las suaves mantas características del reino de Oseane. Se decía que aquellas mantas se fabricaban a través de flores de loto, que se secaban y se trataban para otorgarles aquel cómodo y delicado tacto. Olía a lirios y vio cómo, sentada en una silla recubierta de plata con almohadones azules, Hidoi rociaba agua de aquella flor sobre su cuello. La reina estaba desnuda también.      —Buenos días —dijo, con la voz ronca, Cora.      Hidoi se sobresaltó al escuchar su voz, ya que pensaba que todavía seguía dormida. Se levantó de la silla y se acercó a la cama sobre la que estaba tendida su novia y futura mujer y, agachándose lo suficiente como para tener su cara delante, la besó en los labios. El calor del cuerpo de Cora, hasta entonces tapada por la suave manta, chocaba y se fundía con el frío que Hidoi desprendía. Las dos comenzaron un juego de...

Día 6. Demonio Interior (Escritober 2020)

       Gemielde caminaba como podía. La cojera que tenía en la pierna izquierda hacía que fuese demasiado difícil caminar sobre aquella superficie. Era blanda, resbaladiza e irregular. Los cuerpos desmembrados estaban por todas partes. La anciana iba abriéndose paso a patadas entre distintos brazos y piernas, que a cada golpe sangraban y cubrían sus vestimentas de aquel líquido oscuro y coagulado. A estas alturas, era incapaz de distinguir qué sangre pertenecía a los guerreros caídos y cuál era la suya. Su pierna estaba muy malherida, y notaba cómo la punta de la flecha seguía incrustada en su interior, a pesar de haber intentado sacársela. Con cada torpe zancada que daba notaba cómo el veneno de armisuga iba consumiendo su cuerpo. Era un veneno conocido por deteriorar los músculos y hacer que el riego sanguíneo dejase de seguir su curso en cuestión de horas, hasta que la víctima cediese ante el agudo dolor y se diese por vencido. Pero Gemielde no se daría por vencid...

Día 4. Secreto (Escritober 2020)

       — Hace mucho que no se nada sobre Aperia. ¿Qué tal le va todo? —preguntó Gemielde.      —Pues le va muy bien. Ya se ha ganado el respeto de todo el reino de Lug y, además, parece que está interesada en un ángel —contestó Telyn.      —¿Interesada?      —Sí. Su nombre es Cora y, según las palabras de Aperia, es muy bella.      —Cora... —asintió— Es un nombre precioso.      En ese momento, Hidoi entró a la sala e interrumpió la sesión de relajación de ambas ancianas.      —Vaya. No sabía que había gente en la habitación. Perdonadme —dijo Hidoi.      —No te preocupes querida —Telyn dejó el té sobre la mesa y se acercó a Hidoi para darle un beso—. Estás muy guapa. ¿A dónde vas?      —Viene —interrumpió Gemielde—. Salió ayer en la madrugada a una de esas tabernas que frecuentan los jóvenes y se acaba de recoger. ...