Día 10. Lugar especial (Escritober 2020)
Largos años pasaron, en los que Ersta hizo todo lo posible para dejar cada cosa preparada antes de marcharse. La Primera Reina no moriría, si no que dormiría eternamente en algún lugar de Boek para que, si alguna descendiente la necesitaba, siempre pudiese acudir a su ayuda. —Me tenéis que ayudar —dijo la Creadora a las tres ancianas. —¿Qué ocurre? —preguntó Uvrou. La reina se levantó de su cómoda silla y se acercó al tocador que había en su habitación. Se miró en aquel espejo de oro macizo y, tocándose la cara y el pelo, suspiró. —Creo que ha llegado la hora... —¿La hora? —preguntó Telyn. —La hora —¿Qué hora? —preguntó, confusa, Gemielde. —Pues la hora. —¿Esa hora? —interrumpió Uvrou. —¡Sí! —exclamó, cansada, Ersta— ¡La hora de morir...